El grupo vende un negocio de referencias únicas y márgenes más altos que la construcción civil a cambio de caja que le permite cuidar el dividendo.
La división de servicios industriales ACS en la que sobresale la filial Cobra es la joya de la corona del grupo. Las negociaciones entabladas con la francesa Vinci para vender la división por un valor de empresa de 5200 millones de euros pagaderos en metálico y en acciones, ponen de manifiesto el complicado momento por el que atraviesa la constructora española que ha dado con el movimiento una clara señal de cambio de ciclo y de giro en su estrategia de negocio. El área industrial no es sólo relevante por su peso en la facturación (6500 millones) en 2019 sobre un total de 39000 millones y en la cartera casi 10000 millones de un total de 77000 millones. Se trata del negocio que a pesar por la crisis del coronavirus y por los cambios estructurales en el sector energético registra mayores márgenes y representa un signo diferencial con el resto de rivales nacionales e internacionales ACS es el líder de telecomunicaciones, ferroviarias eficiencia energética y tecnologías renovables además ya de sus conocidas referencias en la industria del petróleo y en plantas de regeneración la venta de cobra y de Dragos Industrial entre otras filiales de la división reforzará el liderazgo mundial de Vinci y empobrecerá el perfil de ACS cuya actividad queda circunscrita a la construcción civil y a las concesiones de infraestructuras principalmente, de transporte.
Cobra forma parte de los orígenes de la estructura empresarial del grupo con su incorporación en 1989.
ACS genera caja extraordinaria en un momento delicado para el sector y contibuye a protegerse de eventuales problemas por la actividad del Cimic. La filial australiana provocó un fuerte agujero en 2019 de más de 100 millones de euros por problemas de la filial con BICC en Oriente Medio. Cimic ha perdido fuelle en Australia por el impacto del Covid y está analizando la venta de activos entre ellos parte de la filial de Thiess.
El otro frente de ACS es Abertis, también castigada por el coronavirus y muy pendiente del futuro de Atlantia, su accionista de control. La batalla de la italiana con el Gobierno podría tener consecuencias sobre futuro de la alianza empresarial entre ACS, Atlantia en Abertis
La constructora española cuya duda financiera bruta se situaba en junio casi en 13000 millones de euros (2700 millones de deuda neta) ha indicado que parte de la transacción con Vinci se podría ejecutar en acciones de la francesa que ayer cerraron a 73€ con una capitalización de 44000 millones. El anuncio de las negociaciones provocó una fuerte reacción de ACS en bolsa con una subida del 25,8% Los ingresos extraordinarios también refuerzan a la compañía para garantizar el pago de dividendo en un momento de alta incertidumbre sobre la remuneración al accionista del sector constructor.
Algunas fuentes especulan con que la venta de la división industrial podría ser el primer paso hacia una integración mayor. Lo cierto es que una fusión entre ACS y Vinci entraña a día de hoy una gran complejidad teniendo en cuenta la estructura de los dos grupos. Entre otras razones porque ACS a través de sus filiales cotiza en España, Alemania y Australia
ABERTIS, CON EL OJO PUESTO EN EL FUTURO DE ATLANTIA
ACS sigue con atención los pasos de su socio italiano Atlantia. Ambos son los accionistas de control de Abertis, la concesionaria española que está sufriendo en 2020 los efectos del coronavirus sobre los tráficos. Atlantia se enfrenta a la pérdida de su negocio concesional en Italia si el gobierno de Giusseppe Conte cumple la amenaza.
El ejecutivo Italiano volvió a amenazar esta semana a Atlantia con retirarle la concesión de sus autopistas en el país que gestiona su filial AutoStrade por no hacer efectivo el acuerdo de julio porque el grupo de la familia Benetton se comprometió a vender el 88% de las autopistas a un consorcio liderado por la entidad pública CPD que saldrá a la bolsa. El ejecutivo de Conte le ha dado un ultimátum de 10 dias para refrendar definitivamente lo pactado en Julio
Atlantia, que el Jueves presentó una queja ante el regulador italiano y Bruselas por las contínuas amenazas del gobierno advierte que una revocación de las concesiones pondría en riesgo 7000 empleos y podría costarle al setado hasta 23 millones. Otro de los riesgos del grupo es la ejecución de deuda por parte de los bonistas que le forzaría a adoptar medidas drásticas con la venta de activos.
ACS y Vinci confirmaron ayer las negociaciones avanzadas para la venta de la división de servicios industriales de la constructora española con Cobra y Dragados Industrial como buques insignias al gigante francés en una operación valorada en 5200 millones de euros incluida deuda. Las Plusvalías rondarán los 4000 millones de euros. La venta de su joya de la corona representa un giro estratégico de ACS cuyo negocio se circunscribirá a la construcción promoción y gestión de concesiones. El área industrial que vende ACS reforzará aún más el liderazgo de Vinci que ya es el primer grupo de construcción de occidente.
La transacción supondrá una importante entrada de caja para ACS en un momento en que la compañía se resiente por los efectos del coronavirus sobre Abertis y por la irregular evolución del negocio en Australia. En sendos comunicados ACS y Vinci confirmaron las negociacione y detallaron los términos del acuerdo. El grupo galo pagará en metálico a ACS 2800 millones. El resto se pagará con acciones de Vinci. El Canje convertirá a ACS en uno de los accionistas de referencia de la francesa. La operación se traduji ayer en una fuerte revalorización de ACS en bolsa. La cotización se disparó un 25,8% hasta los 23,4 euros por acción ACS pudo compensar parcialmente las pérdidas acumuladas en el año que se reducen al 28%. Vinci por su parte subió un 4,4% hasta los 73 euros por título.
ACS se convertirá en el primer inversor institucional de Vinci con un 5% del capital. ACS tendrá aproximadamente lo mismo que ahora controla el fondo británico de inversión TCI. Así lo aseguran las fuentes financieras consultadas. En el capital de Vinci también están los empleados de la compañía con el 8% pero no como un inversor institucional. La provincia Vinci tiene un 8% de la autocartera que le servirá para pagar a ACS por los activos industriales. La venta incluye cabecera del área industrial, una empresa de 6600 millones de facturación anial donde figura una veintena de filiales dedicadas a actividades diversas desde plantas de generación a energías renovables pasando por tecnologías de la información y ferroviarias entre otras. La división da empleo a 46000 personas. Vinci también compra ocho concesiones energéticas y una plataforma para el desarrollo de renovables. ACS conservará 15 concesiones y el proyecto energético Zero-E. El grupo español ya hizo caja este año con parte de los activos renovables incluidos en Zero-E al vender a Galp el 75% de kis 2900MW en operación y desarrollo en España que le generó plusvalías de 330 millones. Con esa desinversión ACS compensó pérdidas asociadas a la australiana Cimic en 2019. Con los ingresos industriales ACS compensará la menor entrada de caja desde Abertis que ha suspendido el pago fe la mitad del dividendo previsto y está pendiente de lo que le ocurra a Atlantia en Italia. La deuda financiera neta de ACS se sitúa en 2700 millones.
La Macroperación supondrá una inyección de plusvalía y recursos que servirán para una transformación histórica de la estructura del grupo español tanto a nivel geográfico como de negocio. Según indican distintas fuentes financieras , las plusvalías generadas servirán para aumentar los recursos propios de ACS en el sector de las concesiones a nivel mundial. La Operación está concebida como un proceso de transformación para que ACS se desvincule del área industrial y ponga el foco en la gestión de concesiones donde la compañía presidida por Florentino Pérez quiere alzarse como líder Mundial.
ACS y Vinci se han repartido tradicionalmente el liderazgo en el sector constructor. La francesa ocupa desde hace años el primer puesto de ranking mundial (excluyendo a las corporaciones chinas) por facturación (más de 48000 millones de euros) y por capitalización (unos 44000 millones de euros). ACS por su parte ha liderado hasta hoy la lista de empresas por facturación internacional. Según el último ranking elaborado.
El peso de ACS con unos ingresos internacionales de (38875 millones de euros) está apoyando en la potencia de facturación de sus filiales. La alemana Hochtief ocupa la segunda posición y su filial australiana Cimic se sitúa en el puesto 43. La venta de división industrial va a consolidar aún más el liderazgo de Vinci, mientras que ACS bajará escalones.
EL VALOR RESPONDE CON UNA SUBIDA HISTÓRICA DEL 25,85%
Aplauso del mercado a las negociaciones para la venta de la división industrial de ACS a Vinci. Las acciones del grupo Español se dispararon un 25.85%, la mayor subida de su historia bursátil. Cerraron en máximos del día 23,42€ y con un volumen de títulos intercambiados que multiplicó por 3,5 su media diaria anual lo que denota solidez en la escalada.
Las expectativas de que ACS pueda engordar su caja con 4000 millones de euros y las especulaciones sobre a qué destinará esas plusvalías insuflaron un oxígeno vital en la dañada cotización: los títulos todavía se deprecian un 28% este año. La operación viene a apoyar la evolución de la acción en “un momento complicado” dado actual entorno de incertidumbre continúa penalizando a las compañías constructoras como ACS con un negocio que se percibe como muy asociado al ciclo económico.
Proyectos
La clave ahora es como va a emplear ACS este dinero. Garbisu que el grupo gestiona muy bien el capital, podría realizar recompras de acciones o seguir comprando minoritarios de Hochtief, por ejemplo, o impulsar algo más el desarrollo de infraestructuras de concesiones.
